Cómo es relacionarse sin monogamia y fidelidad como mandato. Por Estefanía Santoro​.Las 12.

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04 de octubre de 2019
Cómo es relacionarse sin monogamia y fidelidad como mandato
Abrir el juego
La revolución feminista trajo nuevos modos de relacionarse sexo afectivamente. Pero la monogamia es un mandato heteropatriarcal que no se desmonta de la noche a la mañana. ¿Qué pasa con los celos y la territorialidad cuando se ponen en práctica otros modelos afectivos? ¿Basta con decidir no ser monógamx para ser libre? Algunas reflexiones sobre las relaciones abiertas y cómo el deseo puede transformarse sin prejuicios ni reproches.  
Por Estefanía Santoro​
Imagen: Jose Nico

¿Qué pasa con la novedad? El deseo de relacionarnos sexo afectivamente con otrxs, volver a sentir adrenalina, descubrir que nos pueden gustar otras cosas que hasta el momento no figuraban dentro de nuestros mundos posibles, por represión o por miedo, o porque solo quedaban en el orden del pensamiento, la fantasía, un deseo impensado de llevarse a cabo, hasta que un día aflora, se anima, y pide ser experimentado. La escritora, activista lesbiana y feminista española Brigitte Vasallo señala: “Algo que una pareja de largo recorrido, por pura definición, no puede ofrecer es la novedad. Y la novedad, en términos sexuales, puede ser muy atractiva. Hay, pues, una cuestión práctica de necesidades, deseos y fantasías en la gestión de la fidelidad.”

Val (25): “Después de algunos años de estar con él me di cuenta de que también me gustaban las mujeres. Eventualmente empecé a tener experiencias sexuales con algunas. El tema era que a él no le molestaba que yo estuviera con otras personas. Siempre y cuando no fueran hombres. Me hacía algo de ruido, pero en ese momento no me sentía incómoda. Con el tiempo él empezó a decirme que le gustaría que nos pudiéramos relacionar con otras personas juntxs. Me pareció bien, aunque por más que yo se lo planteaba él seguía empecinado en que mujeres sí, hombres no. Una conocida nos invitó a salir, nos encontramos lxs tres durante varios meses. Fue divertido. A veces él estaba sólo con ella, o yo estaba sólo con ella, otras nosotrxs (la pareja “original”, digamos) estábamos solxs. Era como una “trieja”. Por fuera de eso, nos acostábamos con otras chicas, nuestra novia lo sabía y no tenía drama. Ella también estaba con otras personas. Creo que, en general, fue una buena experiencia y la repetiría.”

 

¿Qué pasa con los celos cuando una relación se abre? ¿Todas las personas podemos lidiar con ellos? Vasallo explica: “Las experiencias compartidas parecen coincidir en que la mejor manera de desactivar los celos es la comunicación y la empatía. Poder explicar a las personas con las que te relacionas cómo te sientes respecto a tu entorno afectivo y sexual sin miedo a juicios ni reproches, poder compartir dudas, angustias y temores y poder recibir respuestas que te calmen los demonios hasta que los demonios desaparezcan por sí mismos. Tantos siglos de educación monógama no se solucionan simplemente decidiendo no ser monógama. Hay miles de teclas que se mueven con esa decisión y sentirte acompañada por las personas que te quieren y que también siguen sus propios procesos es de una ayuda inestimable. Las primeras veces que rompes el vínculo entre amor y monogamia parece abrirse todo un abismo ante ti, pero solo hay que dar el paso: con tranquilidad, con honestidad, con calma. Y descubrir que, en el infierno de los celos, al fin, no hay más que cuatro demonzuelos mal puestos y absolutamente superables.”

Camila (21): “Nunca había tenido una pareja estable y me estaba dando cuenta que podía estar en pareja y que al mismo tiempo me podían gustar otras personas, pero en ese momento la posibilidad de tener una relación abierta estaba todavía más tapada que ahora, y pasó mucho tiempo hasta que pude llegar a tomarlo como una opción real. El primer planteo fue desde el otro lado, mi pareja se estaba hablando con otra persona y yo estaba muy celosa, hasta que lo procesé y le dije que si querían estar juntxs no me molestaba. Con esa persona al final no pasó nada, pero cuando sí empezaron a surgir otros vínculos sentí que enloquecía, los primeros días quería huir, terminar la relación y no volver a intentarlo nunca más, pensaba que si la estaba pasando tan mal no era para mí. Necesité un montón de contención y con el tiempo me fui calmando hasta que incorporé la dinámica de tener relaciones abiertas más fácilmente.”

En definitiva, lo que se intenta es no reproducir formas de opresión sea cual sea la relación que adoptemos. Como dice Vasallo: “Las relaciones no-monógamas son también el refugio y la excusa perfecta para el individualismo emocional, para esconder bajo una pose moderna la incapacidad para el compromiso con la vida misma: amar a mucha gente para en el fondo no tener que amar a nadie. Pero romper con la monogamia no es la banalización definitiva de los amores, sino todo lo contrario: el compromiso final. Del mismo modo que la posesión de los cuerpos y deseos ajenos forma parte del capitalismo emocional, la desvinculación de los mismos también lo es, pues comparte con ella la cosificación, el usar y tirar: las personas y los cuerpos como puro objeto de consumo, como entes substituibles.”

Es imposible predecir cuándo estar preparadxs para escalar el muro de la monogamia erigido social y culturalmente. Quienes deseen cruzarlo deberán desaprender las reglas de la exclusividad en un mundo donde somos socializadxs para amar de a unx a la vez. Sin dudas hay vida del otro lado del muro, experiencias que se gestan a partir de propuestas individuales o mutuas, puede tratarse de deseo, curiosidad o un simple dejar que fluya y ver cómo resulta. Que el muro no tape los amores posibles, bienvenidos todos.

Si duele también puede ser amor

¿Cómo manejamos los miedos Y las inseguridades al abrir la pareja? ¿Qué idea de libertad encierran las relaciones abiertas? ¿Qué formas de violencias subyacen incluso en las relaciones que se erigen bajo principios que se suponen “políticamente correctos”? ¿Hasta dónde dar rienda suelta a nuestros deseos? ¿Podemos desconfiar del deseo? Violeta Alegre, activista trans, investigadora y docente y Virginia Cano, activista lesbiana y feminista, docente y filósofa reflexionan sobre cómo transitar el pasaje de la monogamia al amor libre, los desafíos y violencias que se nos presentan y cómo habitar otras estructuras amorosas.

--Situación: pareja abierta ¿Qué hacemos con los miedos a un mayor involucramiento, por ejemplo, con una persona con la que solo tenemos un vínculo sexual?

Virginia:-Respecto a las inseguridades, los miedos y todo lo que se pueda disparar, lo primero que hay que hacer es darle lugar y no caer con bajadas moralistas o reglas de lo políticamente correcto. Poder acoger amorosamente esa fragilidad que quizás es aprendida, que nadie la elije, que nos pasa sin querer, es fundamental. Hay algo muy salvaje en decirle a los demás que ciertos sentimientos están mal o no deberíamos sentirlos, ahí hay una ficción y un control horrible. Para mí lo más importante de los vínculos tiene que ver con cómo compartimos la precariedad. Esta bueno pensar las jerarquías de esos vínculos, en los modos en que la monogamia las regula y restringe; pero la impugnación absoluta de las jerarquías afectivas a mí me preocupa porque creo que hay vínculos con los que tenemos responsabilidades mayores que con otros, como por ejemplo, los vínculos que sostienen nuestra cotidianidad. Nuestros afectos, puede ser una pareja, un amigue, un hije, requieren de nosotres y nosotres de ellos, y esto reviste una prioridad en nuestra vida, y me parece deseable que así sea. Más que una impugnación absoluta, quizás el punto sea repensar las jerarquías.

--¿Cómo desaprendemos esas formas de amar monógamas?
Violeta:-Eso es lo más difícil y en ese sentido lo único que tenemos como certeza es la práctica. Pero de pensarlo a llevarlo a la práctica hay millones de sensaciones, dolores, inseguridades y salir de ese lugar es difícil, de hecho, es parte de la contemporaneidad, sentir ansiedad, inseguridad, es algo que nos está pasando, es lo que nos propone el sistema para que tengamos miedo al cambio y a todo.

Virginia:-Lo más difícil es desaprender esas prácticas y sentimientos. No es tan simple como que cada une dice lo que quiere y se llega a un acuerdo con les otres como quien firma un contrato laboral. Acompañarse en ese proceso de armado en común, en la singularidad que puede implicar vincularse para cada persona, ese es el mayor desafío, pensar cómo nos vamos acompañando y quizás, en algún momento, no podamos acompañarnos y también tenemos que aprender a ser amorosas allí. El desafío es romper con la burocracia afectiva instituida, con las modalidades de los vínculos aprendidas; y eso es difícil, cada une, en cada encuentro, tendrá que explorar su manera y creo que ahí va haber un montón de placeres y de dolores. Hay que abandonar la ficción del control que para mí impera en cierto discurso en torno al amor libre y que, en lo personal, no me parece una apuesta ni vital ni política interesante. Lo más interesante es acompañarnos incluso en lo inesperado, en lo que no pautamos, ahí hay un amor distinto.

--¿Qué opinan sobre la anarquía relacional que se erige como una relación sin opresiones y sin controles?

Virginia:-Creo que hay que dejar de medir todo, la libertad, quién es más disidente, o lo que fuere; hay que animarse a explorar más allá. A veces, hay una trampa en la idea de libertad. En todo caso lo que hay es un ejercicio compartido de ampliación de nuestras posibilidades. Me pregunto qué idea de libertad subyace a "hacer lo que quiero" que abonan unos discursos muy liberales y en boga. Podemos pensar la libertad en el sentido de desaprender lo aprendido, de ampliar nuestros horizontes de posibilidades, pero eso contemplando a les otres, sus precariedades y procesos, sino me aburre tanto o más que la monogamia porque encima se viste con el ropaje de lo políticamente correcto, y termina siendo muy manipulador. Además, hay que desconfiar del deseo, de ese tipo de ficciones libertarias super liberales. La idea de que el deseo nos libera es lo más funcional al capitalismo, lo difícil es tener otros deseos. A veces, incluso, nos peleamos con lo que deseamos o sentimos, y nos gustaría sentir o desear de otra manera. Y allí hay un desafío. Cómo construyo un deseo con les otres en los encuentros singulares, eso es lo más difícil y lo más hermoso y también a veces lo más doloroso.

--¿Qué pasa cuando en una pareja une propone abrirla y el otro acepta por imposición o miedo a perder la relación?

Violeta:-Eso yo lo veo mucho en mis compañeras travas porque el chongo está sobrevaluado en esos vínculos y mayormente se dan encuentros desde la marginalidad. Una vez una chica trans me contó que el chongo con el que estaba le propuso tener otras relaciones, vi que hubo un padecimiento de parte de ella al aceptar que el chabón tenga otros vínculos sexuales, pero lo entendía y terminaron abriendo la relación. A veces las carencias las ponemos en la relación porque nos dio bola el chongo y tenemos que cuidarlo porque, como no se da naturalmente, lo terminás poniendo en un pedestal y lo bancás económicamente o bancás todo lo que pide. Y esto tiene que ver con cómo estamos desvalorizadas en general en esta sociedad.

--¿Qué violencias o experiencias negativas viven las travestis y trans estando en relaciones abiertas o libres?

Violeta:-Recibimos violencia que termina afectando nuestra subjetividad, nuestra confianza en nosotras mismas. En general veo que se termina endiosando al chongo cuando logramos tener una pareja porque es difícil estar en una pareja para una trava, siempre estuvimos desde la clandestinidad. Veo que se termina cuidando demasiado el vínculo y de un modo posesivo, pero por toda la historia que nos toca vivir, por la falta de inclusión -aunque no me gusta esa palabra- en una agenda en general. También nos desvalorizamos nosotras mismas y con esto no quiero decir que la culpa es nuestra, pero pasa muchas veces que nos terminamos desvalorizando tanto. Yo creo que hay una manipulación afectiva por parte de los tipos; como si nosotras tuviéramos que pagar porque están con nosotras. No se hacen cargo de sus propios deseos, como si nos estuvieran haciendo un favor. Por ejemplo, dicen: “te estoy dando bola”, “tengo los huevos para salir a la calle con vos, para decir que soy tu pareja”, pero en realidad no reconocen que hay algo que los está haciendo sentir bien y nosotras no tenemos por qué pagar por eso. Me pasó por ejemplo con un chabón que me ponía de ejemplo eso: “dejé a mi novia por vos, me deconstruí por vos”. Y cuando el vínculo no es público y un chongo tiene una relación oculta con una trava o trans es peor, porque ahí ellas están aceptando el mensaje simbólico de que son una vergüenza. Y eso no nos hace bien. He escuchado compañeras que dicen: “yo soy trava, no le puedo exigir que me presente a la familia o ir a buscarlo a la calle”. Le dan la comodidad al otro de que siga siendo un sorete y no se hacen cargo de lo que nos hace mal, que es ese lugar de mierda donde nos ponen, ni se hacen cargo de su propio deseo.

--Dentro de las comunidades LGTBQNB+ se han desarrollado otras formas de afectarse sexo afectivamente, formas colectivas, en red, abiertas, endogámicas, en cambio, dentro del universo heterosexual continúa habiendo cierta predominancia de la monogamia.

Virginia:-Yo creo que ha sido una necesidad y una estrategia de supervivencia para nuestras comunidades que son más pequeñas y que nos obligan a desarrollar estrategias vinculares distintas, como ser amiga de la ex de la ex. Parte de ese fluir tiene que ver con que somos comunidades pequeñas y nos seguimos viendo, y eso a veces ayuda a tramitar dificultades y a poder revalorar esos vínculos. Me parece que las dinámicas heterosexuales tienen otro modo de resolverlo, por ejemplo “voy a otro boliche”, tienen un campo más abierto, de hecho, y además no diría que tienen una comunidad.

Violeta:-Incluso hay situaciones de marginalidad que te hacen cuidar también ciertas personas que están en ella. Por ejemplo, en la heterosexualidad veo que cuando se rompe una pareja automáticamente la otra persona es la enemiga y eso es parte de la lógica heterosexual y quizás no lo veo en las parejas del colectivo porque está esto de la endogamia y también el reencuentro desde la marginalidad con las personas, que te hace cuidar los vínculos de otras formas.

Categoria: 
Sexualidad