La sentencia contra Mariana Gómez. Por Sergio Zabalza

Imagen de Oscar Belbey
01 de julio de 2019
La sentencia contra Mariana Gómez
Mujer contra mujer
Imagen: Bernardino Avila

Hace unos años Celeste Carballo hizo popular una canción cuya letra mentaba la censura que algunas mujeres ejercen sobre sus pares debido a su elección sexual: Mujer contra Mujer. Hoy aquella canción continúa tan vigente como siempre. Es que en el día del orgullo LGTBI, la jueza Marta Yungano del tribunal oral N° 26 --siguiendo el alegato de la fiscal Diana Goral-- acaba de condenar a un año de prisión a Mariana Gómez por su besar a su esposa, Rocío Girat, en un lugar público. Los detalles del episodio revelan la brutalidad policial y la lesfobia que, desde los agentes hasta los empleados de la estación Constitución, permitió encarcelar, procesar y condenar a una persona por demostrar amor a su pareja. Desde ya que esta flagrante injusticia ocurra en el país donde el presidente celebra y felicita al policía que mata por la espalda a púberes y adolescentes no es mera coincidencia, antes bien se trata de la marca en el orillo de este gobierno que hace del odio, la estigmatización y la exclusión el modus operandi de su nefasta gestión. Se trata de un modo de hacer política acorde con la mezquindad y el individualismo que distingue a la mentalidad machista, la cual, va más allá del cuerpo anatómico de quien la ejerce. En este punto el caso de Mariana resulta por demás revelador: tanto quien firma el fallo como quien acusa son mujeres: tan machistas como el peor. El machismo es un flagelo que perturba a muchos hombres y mata, encarcela y somete a las mujeres: una subjetividad --un modo de pensar y entender las cosas-- que se construye desde los más tiernos años de la infancia a manos del discurso que enuncian ellos y ellas. Toda reivindicación que descuide compleja realidad humana termina por atentar contra la causa de una sociedad más digna y justa. De hecho, hace pocos días, en el colegio Carlos Pellegrini, una lamentable decisión surgida de la asamblea de estudiantes excluyó de la marcha por la IVE a los “varones” con el argumento según el cual la sanción de esta ley es una cosa de mujeres. Pero mujeres son también aquellas legisladoras que para mantener un régimen de hambre y miseria se ponen un pañuelo celeste (Lilita y Michetti en primera fila) ; o las responsables del gatillo fácil que no discrimina entre chicos y chicas: Vidal y Bullrich para ser más claros. No es de extrañar entonces el fallo discriminatorio de estas dos mujeres que dicen administrar justicia cuya puntual sentencia demuestra que el cuerpo de la mujer ocupa un lugar clave en el mantenimiento de un orden social tan retrógrado como injusto. Es más: el fallo deja ver las sombras del feudalismo tras los brillos que nos pretende vender el neoliberalismo, cuya prédica nefasta muestra días tras día el rechazo a la igualdad que la modernidad aportó a la civilización y de la cual la sororidad es una dignísima tributaria. “Quien detiene palomas al vuelo/ Volando al ras del suelo/ Mujer contra Mujer”

* Psicoanalista.

Categoria: 
Mujer