Mandrake, la biblia y el bastón de Rubem Fonseca

Imagen de Oscar Belbey

El libro no es propiamente una novela, está formado por dos historias que se relacionan pero que no dependen una de la otra. Fonseca retoma a su personaje más característico, Mandrake, un abogado criminalista mujeriego y con pretensiones de detective. Mandrake tiene que investigar dos misteriosos casos. En el primero, sus servicios son requeridos por una atractiva coleccionista de libros raros, que le pide dar con el paradero de un amigo. Pero el caso resulta siendo mucho más complicado de lo previsto, e involucra a gente con mucho dinero, bibliófilos, libreros y una Biblia impresa por Johannes Gutenberg. La Biblia se convierte al fin en el centro de las pesquisas, y Mandrake desvela toda una red de tráfico de libros antiguos de muchísimo valor.
En el segundo caso, un hombre es asesinado en circunstancias muy extrañas, pues ninguna de las cámaras de seguridad de su casa da indicios de quién pudo haber entrado a cometer el crimen. El problema es que la esposa de la víctima es amante de Mandrake, y el asesinato se cometió con el estoque de uno de sus bastones, así que todas las pruebas lo señalan a él como el principal sospechoso